ETAPAS DEL PBCNut
Proceso estructurado de intervención nutricional
Proceso estructurado de intervención nutricional
El PBCNut está organizado en 5 etapas: evaluación, diagnóstico, intervención y monitoreo nutricional. Cada una de éstas tiene un objetivo específico que, de cumplirse, aporta información de valor que puede ser empleada en la siguiente etapa. En general, todo el proceso propone una intervención nutricional individualizada y de precisión que parte de la identificación de los cambios orgánicos producidos en el cuerpo y cómo éstos pueden tener influencia en el estado nutricional de la persona.
El cribado nutricional es una herramienta clave en la identificación temprana de indicadores de desnutrición u obesidad, entre otros problemas nutricionales. Como parte de un sistema integrado, el cribado nutricional es de gran ayuda en la práctica clínica, sobre todo en aquellos lugares donde el recurso humano es insuficiente. No obstante, el cribado nutricional no constituye un procedimiento de evaluación nutricional, el cribado solo sirve para detectar sujetos en riesgo. A partir de esta identificación, el paciente debe ser sometido a una evaluación nutricional detallada.
La evaluación nutricional consta de 9 pasos que deben ser desarrollados en estricto orden. Los 6 primeros son de aplicación obligatoria; mientras que los 3 finales se aplicarán en función de la gravedad del caso a evaluar. Cada uno de estos pasos, aporta información de interés que servirá para establecer un diagnóstico nutricional completo y además, permitirá tomar mejores decisiones al momento de la intervención nutricional.
El diagnóstico nutricional es la conclusión del análisis de la información obtenida en la evaluación nutricional y presenta una utilidad doble: sirve como elemento de consulta tanto para los profesionales de nutrición dentro del área de atención, como para los demás profesionales sanitarios; y b) sus componentes pueden ser codificados y ser fuente de información estadística para respaldar nuestra actividad diaria.
El diagnóstico nutricional está estructurado en dos partes: i) la descripción de la información general y médica del paciente; y ii) la descripción de la situación nutricional. En la primera parte se incluirá la edad, el género y los diagnósticos médicos de importancia. En la segunda parte se incluirá un listado de los hallazgos nutricionales más importantes colocados en el siguiente orden:
La tabla 1 muestra un ejemplo de cómo se estructurado un diagnóstico nutricional empleando el PBCNut y cómo la información obtenida podría ser codificada en función de la información disponible a nivel internacional y nacional.
Tabla 1. Ejemplo de diagnóstico nutricional y su uso como fuente de información estadística.
| Diagnóstico en la historia clínica | Diagnóstico como fuente de datos estadísticos |
|---|---|
| "Paciente varón de 45 años con diagnóstico médico de ERC-2. Presenta desnutrición proteico muscular, contenido elevado de grasa corporal, hiperglucemia, hipercalemia, disminución del HDL-C, hipoalbuminemia moderada, neutropenia, según se evidencia en índices antropométricos y pruebas de laboratorio. Estos hallazgos están asociados con patología presente, una ingesta deficiente y actividad física reducida". |
– Baja masa muscular: código xx
– Grasa corporal elevada: código xx – Ingesta dietética: código xx – Interacción fármaco nutriente: xx – Actividad física reducida: código. xx |
Nota. Los códigos no se indican porque podrían variar de país a país
La priorización de problemas es un ejercicio teórico con fines prácticos que sirve para tomar mejores decisiones en cuánto a la cantidad de energía y macronutrientes que se le proporcionará al paciente.
Para hacerlo es necesario construir una matriz de priorización siguiendo algunas reglas básicas: las enfermedades o problemas se enlistan en orden de complejidad; las dos primeras enfermedades, o problemas, más complejos determinan la decisión final; en caso de dudas al valorar la gravedad de un problema, la bioquímica clínica debe ser utilizada como criterio de decisión.
El objetivo de esta etapa es, empleando toda la información recolectada previamente, individualizar al máximo posible nuestra intervención nutricional. Esta etapa se subdivide, a su vez, en 3 procesos que describimos a continuación.
La vía primaria de elección será la entérica a menos que existan condiciones bioquímicas, clínicas o fisiopatológicas que impidan su uso. Alternativa o complementariamente se puede emplear la vía parenteral. En este momento también deberá decidirse el vehículo más apropiado para la administración de nutrientes: alimento, fórmula enteral, suplemento de nutrición enteral, suplementos, solución parenteral o cualquier otro disponible. Los criterios que se tomarán en cuenta para tomar esta decisión son: nivel de digestión entérica, estado de conciencia, nivel de apetito y porcentaje de adecuación de consumo.
Esta subetapa corresponde al proceso aritmético necesario para cuantificar las necesidades de energía, macro y micronutrientes y agua. En algunos casos, también es necesario calcular la relación de calorías no proteicas por cada gramo de nitrógeno. Cabe precisar que en este proceso no se usa la distribución calórica. Cada uno de los cálculos se efectúa empleando el criterio de necesidades por kilogramo de peso del paciente o por día.
La indicación nutricional para una persona aparentemente sana se hará en forma de recomendación nutricional y/o dietética; mientras que la indicación nutricional para una persona en enferma ser hará en forma de prescripción nutrioterapeútica y/o dietoterapéutica. En cualquiera de los casos también se puede emplear una indicación de nutrición artificial.
El monitoreo nutricional de una persona aparentemente sana o en enfermedad consiste en el seguimiento que se debe hacer al cumplimiento de las indicaciones hechas durante la consulta. Los elementos básicos para monitorizar están relacionados con: la evolución de la ingesta (paso 2), la evolución de la composición corporal o el crecimiento (paso 5) y la evolución de la bioquímica nutricional (paso 6).
La frecuencia de monitorización (diaria, semanal, quincenal o más) de cada parámetro seleccionado dependerá de las características intrínsecas de la prueba, por ejemplo, los electrolitos plasmáticos pueden ser monitorizados a diario, pero la albúmina no.